La idea de lanzarse a emprender suele venir acompañada de un montón de preguntas y, para muchos, del temor a la complejidad de montar una sociedad; pero no siempre es necesario, hay otras opciones.
Para una gran cantidad de emprendedores y pequeños proyectos, la figura del autónomo es, de lejos, el punto de partida más inteligente.
Este post es tu guía definitiva, voy a descifrarte todas las claves y explicarte cuáles son los pasos para iniciar un negocio desde cero. 😎
1. Define la idea u oportunidad de negocio
Antes de lanzarte a por los trámites, el primer y más crucial de los pasos es definir con claridad tu idea y, sobre todo, la oportunidad de negocio que hay detrás.
Muchos se lanzan con una idea vaga o con algo que les apasiona, pero sin haber validado si existe un mercado para ello. Esto es como construir una casa sin cimientos 😥
Plantéate qué problema resuelves o qué necesidad satisfaces. No vendas un productos o servicio; vende una solución a un problema o la satisfacción de una necesidad. Ponte en los zapatos de tu cliente y piensa: ¿Qué les frustra? ¿Qué les quita el sueño? ¿Qué les gustaría que fuera más fácil, rápido o mejor?
Y claro, para ponerte en sus zapatos, tienes que identificar a tu cliente ideal, y lo harás en el siguiente paso.
2. Elabora un plan de negocio
Cuando comienzas un negocio, necesitas un mapa que te guíe, te ayude a tomar decisiones y evite que te desvíes del camino; para eso tienes el plan de negocio.
Elaborar uno, aunque sea simple, te obliga a sentarte y pensar en la viabilidad de tu idea de forma estructurada. Esto es lo esencial en lo que debes centrarte para hacerlo:
Define al cliente ideal
Un error muy común al empezar es pensar que tu producto o servicio es para todo el mundo, y no. ¡Nada más lejos de la realidad! No puedes venderles a todos, sorry 🙄
Por eso, el segundo paso crucial es definir a tu cliente ideal. Esta persona no es un perfil demográfico vago, sino una representación semificticia de tu cliente perfecto. Conocerla te permitirá enfocar tus esfuerzos de marketing y ventas de forma precisa y efectiva.
Para poder construir a ese cliente ideal tienes que responder las siguientes preguntas:
- Información demográfica:
- ¿Quién es? ¿Qué edad tiene?
- ¿Dónde vive? ¿En una gran ciudad, en un pueblo, o quizás en el extranjero?
- ¿A qué se dedica? ¿Es empleado, autónomo, estudiante? ¿Cuáles son sus ingresos aproximados?
- Sus problemas y desafíos:
- ¿Qué le frustra de su día a día?
- ¿Qué problema tiene que tu producto o servicio puede resolver?
- ¿Qué obstáculos le impiden alcanzar sus objetivos?
- Sus objetivos y motivaciones:
- ¿Qué quiere conseguir en su vida personal o profesional?
- ¿Qué es importante para él? ¿Ahorrar tiempo, ganar dinero, sentirse mejor, tener más seguridad?
- ¿Qué le impulsa a tomar una decisión de compra?
- Sus hábitos y comportamientos:
- ¿Cómo busca información? ¿En Google, en blogs, en redes sociales?
- ¿Qué redes sociales utiliza más? ¿Instagram, LinkedIn, TikTok?
- ¿Prefiere leer, ver vídeos, o escuchar podcasts?
- ¿Qué tipo de lenguaje utiliza? ¿Es formal, informal, técnico?
Mi consejo es que te imagines a la persona. Dale un nombre, una cara, un trabajo. Al tener este perfil detallado, no solo sabrás qué ofrecerle, sino dónde encontrarla y cómo comunicarte con ella.
Investigación de mercado
Una vez que tienes una idea clara y sabes a quién te diriges, es fundamental mirar hacia los lados. No tengas miedo a la competencia; en realidad, es una señal de que hay un mercado. Tu misión no es evitarla, sino estudiarla para encontrar tu lugar.
Para hacer una investigación de mercado efectiva y sin complicarte, sigue estos pasos:
- Identifica a tus competidores:
- ¿Quiénes son los jugadores principales en tu nicho de mercado?
- Haz una lista de 3-5 competidores directos e indirectos.
- Los directos son los que ofrecen exactamente lo mismo que tú.
- Los indirectos son los que ofrecen una solución alternativa al mismo problema.
- Analiza lo que hacen:
- Precios: ¿Cuánto cobran? ¿Ofrecen diferentes planes o productos?
- Servicios/Productos: ¿Qué exactamente venden? ¿Cuáles son sus puntos fuertes y débiles?
- Comunicación: ¿Cómo se anuncian? ¿Qué mensaje transmiten? ¿Qué redes sociales usan? ¿Cómo interactúan con sus clientes?
- Opiniones de clientes: Busca reseñas online y comentarios en sus redes sociales. ¿Qué les gusta a sus clientes y de qué se quejan? Ahí puedes encontrar las brechas que tú puedes cubrir.
- Encuentra tu diferenciación:
- Una vez que has analizado a la competencia, es el momento de responder a la pregunta clave: ¿Qué te hace único?
- No intentes ser mejor en todo, céntrate en una o dos cosas que te hagan destacar. ¿Es tu precio? ¿Tu calidad excepcional? ¿Un servicio al cliente 24/7? ¿Un enfoque más personalizado? ¿Un producto más ecológico?
- Esta diferenciación es la Propuesta de valor única que usarás para atraer a tus clientes ideales.
Una buena investigación de mercado te proporcionará la información necesaria para posicionarte de manera inteligente y evitar los errores que otros ya han cometido, dándote una ventaja competitiva desde el primer día.
Propuesta de valor única
Después de analizar el mercado y definir a tu cliente ideal, ha llega el momento de la verdad. Tu propuesta de valor es el corazón de tu negocio. Es la promesa que le haces a tu cliente, la razón principal por la que debería elegirte a ti y no a tu competencia.
En un mercado donde hay miles de opciones, ser “uno” más es el camino más rápido al fracaso. Tienes que encontrar eso que te haga destacar.
Para definir tu propuesta de valor de forma efectiva, céntrate en responder lo siguiente:
- ¿Qué valor extra aportas?: No se trata solo de qué vendes, sino de cómo tu producto o servicio mejora la vida de tus clientes. Piensa en los beneficios reales que ofreces. Puede ser un valor añadido de precio, calidad, atención al cliente, diseño…
- Sé conciso y persuasivo. Una buena propuesta de valor debe ser tan clara que tu cliente la entienda en menos de 5 segundos. Debe ser una frase o eslogan que resuma perfectamente qué haces, para quién y por qué eres la mejor opción.
- Diferenciación. No se trata de reinventar la rueda, sino de encontrar una forma única de hacer las cosas.
Al finalizar este paso, deberías tener una visión clara de qué vas a ofrecer, a quién se lo vas a ofrecer y, sobre todo, por qué eres la mejor opción. Esta claridad es la base sobre la que construirás el resto de tu estrategia.
3. Realiza un plan de financiación
Tener una gran idea de negocio es solo la mitad del camino. La otra mitad, y una de las más críticas, es saber cómo lo vas a financiar. Ya sea que te hagas autónomo o que montes una sociedad, necesitas plan de financiación que te permita arrancar y mantenerte a flote durante los primeros meses, cuando los ingresos aún son inestables.
Estos son los puntos claves que deberás considerar en tu plan de financiación:
¿Cuánto dinero vas a necesitar?
Para financiar tu negocio, uno de los pasos principales es saber qué cantidad exacta de dinero necesitas. Olvídate de los cálculos aproximados, porque los imprevistos siempre aparecen. Tienes que hacer ejercicio de sinceridad y realismo con tus finanzas para evitar quedarte sin liquidez a los pocos meses.
Te dejo aquí un listado de todos los gastos, dividiéndolos en dos categorías:
1. Inversión inicial
Estos son los gastos que solo harás una vez para poner tu negocio en marcha. Son la base de tu inversión y, una vez pagados, no volverán a aparecer (al menos por un tiempo).
- Tecnología y equipamiento: No subestimes este punto. Un buen ordenador, software de diseño, licencias de programas, una cámara o equipo de sonido si eres creador de contenido, o una impresora de calidad pueden ser inversiones necesarias.
- Identidad y presencia online: Esto incluye el dominio de tu web, el diseño de la misma, un logotipo profesional y la creación de perfiles en redes sociales.
- Trámites legales:
- Autónomos: El coste de la gestoría para el alta (muchas lo hacen gratis si contratas sus servicios) y posibles licencias.
- Sociedades: Los gastos de notaría, el Registro Mercantil y el capital social mínimo de 3.000 € para una S.L.
- Mobiliario y herramientas: Si necesitas montar una oficina o un taller, considera el coste de mesas, sillas, estanterías, herramientas específicas, etc.
- Marketing inicial: El coste de imprimir tarjetas de visita, folletos, o la inversión inicial en publicidad digital para darte a conocer.
2. Gastos fijos mensuales
Estos son los gastos recurrentes que tendrás que afrontar cada mes, vendas o no. Mantenerlos bajo control es vital para asegurar la supervivencia de tu negocio.
- Gastos laborales:
- Autónomos: Tu cuota mensual de autónomo.
- Sociedades: Los salarios de los empleados, los seguros sociales, etc.
- Asesoría y software de gestión: La cuota mensual de tu asesoría y las suscripciones a programas de facturación, contabilidad o gestión de proyectos.
- Alquiler y suministros: El alquiler de tu oficina o local, la luz, el agua, el gas e internet.
- Comunicaciones: El coste de tu línea de teléfono, el hosting y el mantenimiento de tu página web.
- Marketing y publicidad: Si mantienes una campaña de anuncios constante, este será un gasto fijo mensual.
- Otros gastos: Seguros, gastos bancarios, mantenimiento de equipos, etc.
Una vez que tengas este listado, suma todas las cantidades. Pero, ¡no te quedes ahí! A este total, añade un fondo de seguridad de al menos un 15-20%. Los imprevistos siempre surgen y tener este margen te dará la tranquilidad necesaria para afrontar los primeros y más inciertos meses de tu negocio.
ntidades y añade un colchón de seguridad del 15-20%. Esto es vital para cubrir imprevistos que siempre surgen al principio.
Fuentes de financiación
Sabiendo exactamente cuánto dinero necesitas para arrancar, es el momento de explorar las opciones para conseguirlo. No todas las fuentes de financiación son iguales. Cada una tiene sus ventajas y sus riesgos, y la elección dependerá del tipo de negocio que tengas y de tu situación personal.
Estas son las fuentes de financiación más comunes:
- Autofinanciación. Es la forma más directa y sin complicaciones de financiar tu proyecto. Consiste en utilizar tus propios ahorros y los ingresos que generas desde el inicio.
- Ayudas y subvenciones. Las instituciones públicas, tanto a nivel nacional como autonómico y local, ofrecen diversas ayudas para fomentar el emprendimiento.
- Financiación bancaria. Su tus ahorros no son suficientes, el banco puede ser tu mejor aliado. Puedes optar por los microcréditos o los préstamos.
- Financiación alternativa. Si tu proyecto tiene un alto potencial de crecimiento o un componente social, estas opciones pueden ser interesantes. Puedes optar por los inversores externos o plataformas de crowdfunding.
La clave para una financiación exitosa es la combinación estratégica. Empieza siempre por lo más sencillo y seguro (autofinanciación, subvenciones) y considera la financiación externa solo cuando sea estrictamente necesario y tengas un plan sólido para devolverla.
Proyección de ingresos
Este paso es fundamental para saber si el negocio es viable y en cuánto tiempo puedes empezar a ver beneficios. No vale tirar por lo alto, aquí la sinceridad es clave:
- Estima cuántos clientes puedes tener en los primeros meses.
- Calcula el ticket medio (cuánto gasta de media un cliente).
- Sé conservador los primeros 6 meses, y algo más optimista a partir del séptimo.
Ejemplo para un pequeño comercio:
- Ticket medio: 25 €
- Objetivo mes 1: 60 ventas → 1.500 €
- Objetivo mes 6: 200 ventas → 5.000 €
Mi consejo es que será mejor quedarte corto y tener margen de reacción que fliparte y acabar en números rojos desde el segundo mes 🙄
Plan de amortización
Si pides un préstamo, tienes que tener claro cómo lo vas a devolver. Esto se llama plan de amortización. Incluye:
- Importe total del préstamo.
- Tipo de interés.
- Número de meses para devolverlo.
- Cuota mensual.
- Inicio del pago (¿hay carencia?).
Ejemplo:
- 15.000 € a devolver en 3 años con un 5% de interés
- Cuota mensual aproximada: 450 €
- Intereses totales: ~1.200 €
No te comprometas a una cuota mensual que supere el 25-30% de tus ingresos medios. Si no, acabarás ahogado.
4. Escoge la forma jurídica
Ahora toca formalizar tu situación. El camino que elijas para empezar, como autónomo o como sociedad, tendrá implicaciones importantes en tu responsabilidad, fiscalidad y gestión.
Alta como autónomo
El alta como autónomo es la forma más rápida y económica de empezar a operar legalmente, y es ideal para proyectos que están arrancando.
Esto es lo que deberías hacer:
- Alta en Hacienda. Este es el paso que te convierte oficialmente en un profesional por cuenta propia ante la Agencia Tributaria. Para ello, tienes que presentar el modelo 036 para declarar tus datos personales y de contacto, la fecha de inicia de tu actividad, y el epígrafe del IAE (Impuestos de Actividad Económicas) que identifica tu actividad, vital para tus obligaciones fiscales.
- Alta en la Seguridad Social. Una vez que has dado el primer paso, tienes un plazo de 60 días para darte de alta en el RETA (Régimen Especial de Trabajadores Autónomos). Este paso es fundamental para cotizar y tener derecho a prestaciones sociales.
- Licencia de actividad. Si vas a abrir un local comercial, una tienda o una oficina con atención al público, es muy probable que necesites una licencia de actividad y apertura de tu ayuntamiento.
👀 Y ojito, porque si es la primera vez que te das de alta o si han pasado más de dos años, puedes acceder a la Tarifa Plana, una bonificación que reduce significativamente tu cuota durante los primeros meses.
Constituir una sociedad
Constituir una sociedad, como una Sociedad Limitada (S.L), es una opción un poco más costosa y con más trámites, pero que ofrece mayor separación entre tu patrimonio personal y el de la empresa.
Estos son los pasos que tienes que seguir:
- Certificación negativa de nombre. El primer paso es solicitar al Registro Mercantil Central una certificación que garantice que el nombre que has elegido para tu empresa no está ya registrado.
- Depósito del capital social. Para constituir una SL en España, necesitas un capital social mínimo de entre 3.000 € o 1€. Sí, sí, como lo lees, puedes constituir una empresa con un euro. Este capital debe ser depositado en una cuenta bancaria a nombre de la futura sociedad.
- Estatutos sociales. Debes redactar los estatutos sociales, que son las normas de funcionamiento de la empresa. Aquí se definen el objeto social, el domicilio, la administración, etc.
- Escritura pública ante notario. Con la certificación de nombre, el depósito y los estatutos listos, el siguiente paso es acudir a un notario para firmar la escritura pública de constitución de la sociedad.
- Obtén el NIF y Alta en Hacienda. En la notaría te darán el Número de Identificación Fiscal (NIF) provisional. Luego deberás dar de alta la sociedad en Hacienda a través del modelo 036 y, una vez inscrita en el Registro Mercantil, pedir el NIF definitivo.
- Inscripción en el Registro Mercantil. Finalmente, el último paso legal es inscribir la escritura de constitución de la sociedad en el Registro Mercantil de la provincia correspondiente. A partir de ese momento, la sociedad adquiere personalidad jurídica propia.
Sabiendo todo esto, ¿qué opción debes elegir?
Si vas a empezar solo o con un socio de confianza, con una inversión inicial limitada y sin grandes riesgos, empezar como autónomo es la mejor opción. Si prevés un alto volumen de negocio, quieres proteger tu patrimonio personal o necesitas la credibilidad de una empresa para acceder a financiación, la constitución de una sociedad puede ser la mejor decisión a medio y largo plazo.
Y si quieres quitarte de tanto papeleo y dudas, lo mejor es que acudas a una asesoría especializada como Rafael Marquina & Asociados. Sus asesores te acompañarán durante todo el proceso, ayudándote y aconsejándote para que tomes las mejores decisiones 😎