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Asesoría o consultoría | Diferencias y qué elegir

Si ya tienes tu negocio o estás a punto de tenerlo, lo más probable es que en algún momento te hayas preguntado qué es mejor una asesoría o una consultoría empresarial.

A simple vista puede sonar igual, pero la realidad es que son diferentes; y aquí es donde entro yo para que elijas la que mejor te venga a tu emprendimiento.

Saber cuál elegir puede marcar la diferencia entre cumplir con tus obligaciones o llevar el negocio al siguiente nivel. ¡Móntate que nos vamos!

¿Qué es una consultoría?

Una consultoría es un servicio profesional enfocado en analizar, diagnosticar y proponer soluciones estratégicas para mejorar el rendimiento de una empresa.

A diferencia de la asesoría, la consultoría no se centra en la gestión diaria de trámites, sino en proyectos concretos que buscan optimizar procesos, aumentar la rentabilidad o impulsar el crecimiento del negocio.

El consultor actúa como un especialista externo que aporta una visión objetiva y conocimientos técnicos avanzados en áreas específicas.

La consultoría suele ser temporal y orientada a los resultados, es decir, se contrata para resolver un problema concreto o alcanzar un objetivo específico y una vez implementadas las recomendaciones, finaliza el servicio.

Tipos de consultoría

La consultoría no es un servicio único, sino que se adapta al área que la empresa necesita reforzar. Estos son los principales tipos que puedes encontrar:

  • Consultoría estratégica: ayuda a definir los objetivos del negocio y el camino para alcanzarlos, desde planes de expansión hasta la reestructuración de la empresa.
  • Consultoría de procesos u operativa: busca optimizar la forma de trabajar, mejorando la eficiencia y reduciendo costes en áreas como producción, logística o atención al cliente.
  • Consultoría financiera: se centra en el control económico de la empresa, evaluando inversiones, planes de ahorro o reestructuración de deudas.
  • Consultoría de recursos humanos (RRHH): aborda la selección de personal, la formación, la retención del talento y el clima laboral.
  • Consultoría tecnológica o IT: orientada a la digitalización, ciberseguridad e implantación de nuevas herramientas tecnológicas.
  • Consultoría de marketing y comunicación: busca mejorar la visibilidad y el posicionamiento de la empresa en el mercado, especialmente en entornos digitales.
  • Consultoría jurídica: ofrece asesoramiento especializado en cumplimiento normativo, fusiones, adquisiciones o conflictos legales complejos.
  • Consultoría medioambiental o de sostenibilidad: ayuda a cumplir con normativas ecológicas y a implantar políticas más sostenibles dentro de la organización.

En función de las necesidades de cada negocio, puede contratarse un tipo de consultoría específico o incluso combinar varias para abordar un proyecto integral.

¿Qué es una asesoría?

Una asesoría es el servicio profesional que se encarga de ayudar a empresas y autónomos en la gestión administrativa, fiscal, laboral, contable y legal de su negocio. Dicho de otra forma, la asesoría se ocupa de que todo esté en regla con Hacienda, la Seguridad Social y demás organismos oficiales, evitando sustos y sanciones.

El papel de la asesoría es eminentemente operativo y continuado. No se trata de un servicio puntual, sino de un acompañamiento en el día a día de la empresa.

Es como un aliado administrativo que garantiza que el negocio cumpla con todas sus obligaciones legales sin que el empresario tenga que preocuparse por cada detalle normativo.

Tipos de asesoría

Al igual que ocurre con la consultoría, la asesoría puede abarcar distintos ámbitos de gestión empresarial. Estos son los más habituales:

  • Asesoría fiscal: se encarga de que la empresa cumpla con todas sus obligaciones tributarias, desde la presentación de impuestos (IVA, IRPF, Impuesto de Sociedades) hasta la planificación fiscal para reducir cargas dentro de la legalidad.
  • Asesoría contable: lleva el control de los libros contables, la elaboración de balances, cuentas anuales y el registro de facturas, asegurando que la contabilidad sea transparente y cumpla la normativa.
  • Asesoría laboral: gestiona los contratos de los trabajadores, nóminas, cotizaciones a la Seguridad Social, altas, bajas y despidos.
  • Asesoría legal o jurídica: brinda apoyo en cuestiones mercantiles, redacción de contratos y trámites relacionados con la constitución o disolución de sociedades.
  • Asesoría integral: combina varias de las anteriores en un único servicio, muy habitual en pymes y autónomos que necesitan un acompañamiento completo en la gestión de su negocio.

Diferencias entre asesoría y consultoría empresarial

Ahora que ya tienes el contexto de qué son cada una, seguro que has podido sacar por ti mismo algunas de las principales diferencias. Pero para que no se te pase ni una te he preparado este cuadro resumen con todas las diferencias que hay entre asesoría y consultoría.

CaracterísticaAsesoríaConsultoría
ObjetivoCumplimiento legal y administrativoMejora estratégica y operativa
Enfoque temporalContinuo, día a díaProyectos puntuales o por objetivos
Tipo de servicioOperativoEstratégico
Perfil profesionalGestores, contables, expertos fiscales y laboralesEspecialistas en áreas concretas
CosteGeneralmente mensual fijoPor proyecto o por horas, variable
Resultado esperadoCumplimiento normativo y gestión correctaOptimización de procesos y crecimiento

¿Qué es mejor asesoría o consultoría?

No hay una respuesta universal ante esta cuestión, porque depende de lo que necesite tu empresa en cada momento. Tienes que tomar dependiendo de tus objetivos y del estado de tu negocio.

Cuando tu prioridad es cumplir con la ley y gestionar el día a día, mi consejo es que escojas la asesoría. Es la opción más adecuada para autónomo y pymes, ya que libera de la carga administrativa y reduce riesgos legales.

En caso de que tu objetivo sea crecer, mejorar procesos o resolver problemas concretos, escoge una consultoría empresarial. A las empresas consolidadas les ayuda a optimizar la operativa, digitalizar procesos, aumentar ventas o implementar nuevas estrategias, gracias al aporte de un enfoque externo y especializado.

Si lo que necesitas es ambas cosas, no te preocupes porque ahora muchas compañías combinan lo mejor de los dos mundo y ofrecen servicios combinados que te garantizarán que todo funcione correctamente y te aporte las mejores estratégicas que te permitan crecer y competir.

A la hora de elegir entre asesoría y consultoría lo importante es identificar qué necesita tu empresa en cada momento. Para muchas empresas, la combinación de ambos servicios es la opción más efectiva.

En Rafael Marquina & Asociados acompañan a empresarios y autónomos en esta decisión, ayudando a elegir el servicio adecuado según las necesidades de cada negocio y ofreciendo soporte tanto en gestión diaria como en proyectos estratégicos para impulsar su crecimiento. No dudes en contactar con ellos si sigues teniendo dudas.

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IVA de los servicios prestados | De España al extranjero

Sí, el IVA de los servicios prestados en España a una empresa extranjera es uno de esos temas que parece hecho para volvernos locos 😥

Papeleos, excepciones, “depende de dónde esté el cliente”… Y tú lo único que quieres es trabajar, facturar y no pasarte la vida persiguiendo normativas que cambian cada dos por tres. Pues en este post te lo explico todo para que te quede más que claro, cristalino, 

¿Se aplica IVA cuando prestas servicios desde España a una empresa extranjera?

Yendo al grano, si tú, ya sea como empresa o como autónomo español, prestas un servicio a otra empresa establecida fuera de España, la regla general es no aplicar IVA en tu factura. 

¿Por qué? Porque la ley dice que en operaciones entre empresas (B2B), el IVA se devenga en el país donde está el cliente. Es decir, si tu cliente está en Alemania, Portugal o Italia, será allí donde se cargará el impuesto (inversión del sujeto pasivo). 

Entonces, tendrás que emitir la factura sin IVA y luego, anotar la norma de referencia que aplica, que es la siguiente: “Operación no sujeta a IVA según el artículo 69 de la Ley del IVA. Inversión del sujeto pasivo”.

👉 Lo malo es que, en realidad, no te libras de todo el papeleo, pues tendrás que informar de esa operación en el modelo 303 y en el modelo 349 de operaciones intracomunitarias.

¿Y si prestas servicios a un particular?

Este es uno de los puntos que más confunde a los autónomos y pymes, porque ya no hablamos de B2B (empresa a empresa), sino de B2C (empresa a consumidor final). La película, entonces, cambia bastante.

En la Unión Europea, lo normal es que tengas que aplicar el IVA español, porque la ley entiende que el servicio se presta desde España, aunque tu cliente esté en París, Berlín o Lisboa. 

Solo hay una excepción, cuando se trata de servicios digitales, pero esto te lo explicaré más adelante.

Si tu cliente está fuera de la Unión Europea, la mayoría de los servicios se consideran no sujetos a IVA en España, igual que cuando trabajas con una empresa extranjera.

Es decir, facturas sin IVA. La excepción serían algunos servicios que la Ley del IVA vincula expresamente al territorio de consumo (como los servicios relacionados con inmuebles situados fuera de la UE).

¿Qué pasa con los servicios digitales y el IVA OSS?

Como te comenté antes, vender servicios digitales (apps, cursos online, descargas) a consumidores finales en la UE sigue reglas diferentes en el cálculo del IVA de tu factura (hablamos siempre de clientes finales particulares, no otras empresas, pues en ese caso no hay IVA, como ya has visto).  

💡 En estos casos, a través del sistema OSS (One Stop Shop) tendrás que repercutir el IVA del país del cliente.

Por ejemplo, si vendes un curso online a un particular en Alemania, tendrás que repercutir el IVA alemán. La buena noticia es que puedes declararlo todo en España con el modelo OSS, sin tener que registrarte en cada país.

¿Qué pasa con el ROI?

Algo que no se te puede olvidar si quieres facturar servicios a empresas de la Unión Europea sin aplicar IVA, es darte de alta en el ROI (Registro de Operadores Intracomunitarios).

Estar en el ROI significa que tu NIF se convierte en un NIF intracomunitario y aparece en la base de datos europea VIES. Solo así tus clientes europeos podrán validar que eres un operador legítimo y que la operación está exenta de IVA en España.

Para darte de alta en el ROI tienes que presentar el modelo 036 y marcar la casilla correspondiente. Una vez lo envías, Hacienda revisa tu solicitud y decide si te la acepta o no. No suele ser inmediato, pueden tardar algunas semanas en contestar. 

¿Y si facturo a una empresa fuera de la Unión Europea? En este caso, lo bueno es que no necesitas estar dado de alta en el ROI. 

Cuando prestas un servicio desde España a una empresa establecida fuera de la UE, la norma general es que la operación tampoco está sujeta a IVA en España. Podrás emitir tu factura sin IVA, pero siempre indicando la coletilla legal que te he comentado antes.

Ejemplos de cómo aplicar el IVA en servicios prestados fuera de España

Te voy a explicar con varios ejemplos cómo indicar el IVA en servicios prestados en Portugal por parte de una empresa española.

Imagina que tienes que ofrecer un servicio de consultoría a una empresa de Lisboa. La factura va sin IVA siempre que la empresa esté registrada en el ROI y tenga un NIF intracomunitario.

Pero ¡ojo! 👀 Si tu cliente en Portugal es un particular (por ejemplo, le das clases online a alguien desde Madrid), el IVA lo pones tú. Con la excepción de algunos servicios digitales, donde la normativa del IVA OSS te obliga a repercutir el IVA del país del consumidor.

¿Todavía no lo tienes claro? Aquí te dejo más casos prácticos:

  • Caso 1. Diseñas una web para una empresa de Francia que tiene NIF intracomunitario. En este caso, como es una empresa dentro de la UE y está registrada en el ROI, tienes que emitir la factura sin IVA e informar a Hacienda a través de los modelos 303 y 349. Eso sí, no olvides incluir la nota de inversión del sujeto pasivo.
  • Caso 2. Haces una traducción para un particular en Italia. Aquí la cosa cambia porque no es una empresa, sino un consumidor final dentro de la UE. En esta situación, la ley dice que el servicio se entiende prestado en España, así que tienes que aplicar IVA español en tu factura.
  • Caso 3. Eres freelance y das una asesoría online a un cliente en México. Como el cliente está fuera de la Unión Europea, la operación no está sujeta a IVA en España y solo la declaras en tu modelo 303 trimestral.
  • Caso 4. Vendes un curso online descargable a un particular en Alemania. Como se trata de un servicio digital prestado a un consumidor final dentro de la UE, no puedes aplicar el IVA español. La norma dice que tienes que repercutir el IVA del país del cliente, en este caso el IVA alemán. Para no tener que registrarte en cada país donde vendas, lo declaras a través del sistema OSS (One Stop Shop) desde España.

En resumen:

  • Dentro de la UE: la distinción empresa vs. particular importa mucho. Con empresas, se aplica la inversión del sujeto pasivo (sin IVA, con ROI). Con particulares, se aplica el IVA español (salvo en servicios digitales en los que se usa el OSS).
  • Fuera de la UE: casi siempre es “no sujeto” (sin IVA), tanto si el cliente es empresa como particular, salvo casos concretos de servicios vinculados a bienes inmuebles u otros supuestos especiales.

Entender cómo funcionar el IVA de los servicios prestados en España a una empresa extranjera no tiene por qué ser una pesadilla si tienes claro dónde está tu cliente y si es una empresa o particular 🙌

Y no te preocupes, el papeleo se puede dominar; sigue mis consejos y verás que no es tan complicado. En cualquier caso cuenta con los profesionales de Rafael Marquina & Asociados, ellos te guiarán sin que tengas que volverte loco 😉

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Eres autónomo y trabajas estando de baja ¡Cuidado!

¿Sabes eso de que no hay persona más sana que el autónomo? Qué te voy a decir a ti… 🙄

Ser trabajador por cuenta propia y cogerse una baja es perder dinero o clientes, por mucha política de apoyo al autónomo que hagan.

Pero… ¿sabías que te pueden poner una multa por trabajar estando de baja siendo autónomo?

En este artículo te voy a contar lo que puede pasar para que tengas muy claro qué decisiones tomas en esos momentos en los que sí o sí hay que parar.

¿Qué significa para un autónomo estar de baja médica?

Nada más empezar te voy a dejar clara una cosa: no puedes seguir trabajando mientras estás de baja médica. Así de simple, porque como te pillen puedes tener graves consecuencias económicas y legales.

La baja médica, denominada Incapacidad Temporal (IT), es una prestación económica destinada a cubrir la pérdida de ingresos mientras un trabajador no puede desarrollar su actividad habitual debido a accidente o enfermedad, sea o no laboral. Cuando eres autónomo este dinero lo gestiona la Seguridad Social o una mutua colaboradora.

Todos los autónomos tienen derecho a cobrar esta prestación siempre y cuando se cumplan algunos requisitos:

  • Encontrarte dado de alta en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA).
  • Estar al corriente del pago de las cotizaciones a la Seguridad Social.
  • Haber cotizado al menos 180 días en los últimos 5 años (si la causa de la baja es enfermedad común).
  • Presentar el parte médico de la baja.

Si la baja es por accidente no es necesario acreditar ningún periodo de cotización anterior.

¿Qué ocurre en el caso de las bajas por nacimiento y cuidado del menor?

Si has sido padre o madre puedes acceder a la baja de paternidad y maternidad pero, como siempre, también hay requisitos. ¡Te los enumero!

  1. Si tienes menos de 21 años no se te exige un periodo mínimo de cotización.
  2. Si tienes entre 21 y 26 años debes haber cotizado un mínimo de 90 días en los 7 años anteriores, y 180 días a lo largo de toda tu vida laboral.
  3. Desde los 26 años en adelante se exige que hayas cotizado 6 meses durante los 7 años anteriores y un mínimo de 360 días a lo largo de la vida laboral.

Facilidades las justas, como puedes ver.

Pero, ¿por qué no puedes trabajar durante la baja?

Digamos que estás malo pero no lo suficiente como para ponerte a actualizar la web o llamar a proveedores, entonces, ¿por qué no hacerlo?

Pues básicamente porque la baja implica, por definición, que no estás en las condiciones físicas o mentales para desarrollar tu trabajo.

Así que, si desde la Administración te pillan trabajando, aunque solo sea un poco y desde tu casa que sepas que se considera un fraude.

La Seguridad Social, o la mutua que lleve tu baja, puede interpretar que estás fingiendo una situación de incapacidad y ponerte multa por trabajar estando de baja siendo autónomo, retirarte la prestación e, incluso, pedirte la devolución de lo que ya te había dado con recargos e intereses.

Así que ya ves… mejor estarse quieto y dedicarse a lo que hay que hacer: descansar 😥

¿Qué se considera trabajar durante la baja?

Pero algo podrás hacer, puedes pensar, y es que muchos autónomos creen que si solo hacen pequeñas cosas no les va a pasar nada. 

Ten en cuenta antes de ponerte manos a la obra que para la Seguridad Social “cualquier actividad que pueda generar ingresos o que demuestre que estás en condiciones de trabajar” puede ser considerado un motivo de incumplimiento de la baja.

Por ejemplo, cosas que no deberías hacer:

  • Atender a clientes, aunque sea solo a través de email o móvil.
  • Emitir facturas.
  • Entregar productos u ofrecer servicios.
  • Ir a reuniones, eventos o ferias de tu sector.
  • Publicar en redes sociales contenidos relacionados con tu actividad profesional.
  • Actualizar tu web profesional o modificar algo.

¿Cómo puedes solicitar la baja laboral?

Lo mejor que puedes hacer para gestionar tu baja sabiendo que las cosas están bien hechas es contar con un asesor especializado como los de Rafael Marquina & Asociados.

En el caso de que quieras hacerlo tú los pasos que debes dar son:

1º. Notificar la baja a la seguridad social. Debes indicar el estado de la actividad a raíz de la baja e indicar si alguien va a gestionar tu negocio en tu nombre durante el tiempo que tú no puedas. El plazo máximo para hacer la notificación es de 15 días.

2º. Obtener la solicitud de la baja laboral pidiendo a la Seguridad Social o a tu mutua el documento correspondiente.

3º. Firmar y presentar la solicitud junto a tu DNI, el parte de baja médica y, en algunos casos, el justificante de pago de la cuota de autónomos.

¿Qué pasa con la cuota de autónomos?

Aquí viene lo gracioso. Aunque estés de baja, hay supuestos en los que tienes que seguir pagando la cuota

En el caso de que la baja sea por Incapacidad Temporal (enfermedad o accidente), tendrás que pagar la cuota los dos primeros meses. El día 61 de la baja será la mutua la que asuma el pago del 100 % de las cotizaciones a la Seguridad Social.

Para las bajas de paternidad y maternidad, la cuota está bonificada desde el primer día y al 100%. 

Otra cosa que no se te puede olvidar es que, aunque estés en casa curándote como debes, las declaraciones trimestrales de IVA, las anuales y el IRPF tienes que seguir presentándolas en fecha. ¡No vaya a ser que te dejes algo sin pagar!

Como ves, estar de baja como autónomo no es estar de vacaciones, sino un tiempo dedicado a priorizar tu salud y bienestar. 

La multa por trabajar estando de baja siendo autónomo no es cosa de broma y puede traerte muchos problemas, así que te recomiendo que no te la juegues.

Descansa como debes y deja todas las tareas fiscales, laborales y contables a Rafael Marquina & Asociados. No solo cuidan de esa parte de tu negocio, también te pueden echar una mano a la hora de tramitar tus bajas y altas. Protege tu negocio cuidándote primero a ti 🙌

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Despido disciplinario en 2025 | Qué es y cómo diferenciarlo

El despido disciplinario suena serio, ¿verdad? Como si estuvieras sacando la tarjeta roja en un Madrid-Barça en el minuto 85. Pero, ojo, no es cuestión de apretar el botón de “game over” sin más. Este tipo de despido es una herramienta legal que, como empresario, puedes utilizar en situaciones muy concretas, siempre y cuando sigas las reglas del juego.

Te voy a explicar todo lo que necesitas saber sobre este tipo de despido y cuáles pueden ser sus consecuencias si lo haces mal.

¿Qué es despido disciplinario?

Entre los distintos tipos de despido, el más contundente es, sin duda, el despido disciplinario. Se trata de la medida más seria que un empleador puede tomar contra un trabajador. Eso sí, para llevarlo a cabo deben darse causas muy concretas y justificadas. Vamos, que no puedes despedir a alguien por este procedimiento porque sí. Pero no te preocupes, que enseguida te lo explico con más detalle.

Tipos de despido

Los tipos de despido están desarrollados en el artículo 55 del Estatuto de los Trabajadores y son los siguientes:

  • Despido procedente. Se considera procedente cuando hay pruebas claras de que el trabajador ha incumplido alguna norma y se le ha comunicado correctamente. En este caso, no hay derecho a indemnización ni a salarios tramitados. Aunque suene técnico, no hay diferencia entre un despido procedente y un despido disciplinario. De hecho, un despido disciplinario puede ser procedente, improcedente o incluso nulo, dependiendo de las circunstancias. En resumen, el despido disciplinario es una forma de despido, mientras que procedente, improcedente o nulo son «características» con consecuencias específicas.
  • Despido improcedente. El despido es improcedente cuando no se han aportado pruebas suficientes que justifiquen el incumplimiento por parte del trabajador. Básicamente, sería como despedir «sin fundamento».
  • Despido nulo. El despido es nulo si se incurre en causas de discriminación prohibidas por la Constitución o se vulneran derechos fundamentales y libertades públicas. En este caso, el trabajador debe ser readmitido en su puesto y recibir los salarios que dejó de percibir desde el momento del despido.

Diferencia entre despido objetivo y disciplinario

El despido objetivo se produce cuando la relación laboral se extingue por razones objetivas, como causas económicas, técnicas, organizativas o de producción, que afectan directamente a la empresa o están relacionadas con el trabajador, pero sin que exista una conducta disciplinaria de por medio.

La principal diferencia con el despido disciplinario radica en el motivo: el despido disciplinario responde a una falta grave cometida por el trabajador y debe cumplir ciertos requisitos para ser considerado procedente.

Causas del despido disciplinario

Para determinar cuándo es posible aplicar un despido disciplinario, es fundamental conocer los motivos que lo justifican.

El artículo 54 del Estatuto de los Trabajadores recoge las causas específicas para este tipo de despido, que son las siguientes:

  • Faltas repetidas e injustificadas de asistencia o puntualidad.
  • Indisciplina o desobediencia reiterada.
  • Ofensas verbales o físicas en el entorno laboral.
  • Transgresión de la buena fe contractual o abuso de confianza.
  • Bajo rendimiento continuado y voluntario, ya sea normal o pactado.
  • Embriaguez habitual o toxicomanía que afecten al trabajo.
  • Acoso laboral por razones de raza, etnia, religión, convicciones, discapacidad, edad u orientación sexual.

Estos motivos son la base para proceder con un despido disciplinario, aunque algunos pueden considerarse como faltas sancionables según el convenio colectivo aplicable. Además, aunque no estén mencionados explícitamente, casos como hurto en la empresa o abandono del puesto de trabajo también pueden justificarse bajo las categorías anteriores. Lo importante es poder respaldar la decisión con pruebas sólidas.

¡Mucho cuidado! Un despido disciplinario basado en acusaciones falsas puede tener serias consecuencias legales para la empresa. Por eso, antes de proceder, mi consejo es asegurarte de que todo esté bien fundamentado y cumplir con los requisitos legales. que se realice una investigación, y se ofrezca al empleado la oportunidad de defender. Aunque esto último más que ser un consejo es, tras varias sentencias, algo indispensable, pero te lo cuento más adelante.

Requisitos para un despido disciplinario

Los requisitos formales para que un despido disciplinario se considere válido son los siguientes:

  • Notificación por escrito: El despido debe ser comunicado al trabajador por escrito, explicando detalladamente los motivos que han llevado a tomar esta decisión, junto con otras exigencias que abordaré en el siguiente punto.
  • Expediente contradictorio (si aplica): Si el trabajador es representante legal de los trabajadores o delegado sindical, se deberá abrir un expediente contradictorio, tal y como establece el Estatuto de los Trabajadores.
  • Derecho de audiencia: El trabajador debe tener la oportunidad de defenderse antes de que se proceda con el despido. Aunque inicialmente solo algunos trabajadores tenían este derecho, diversas sentencias han ampliado esta obligación a todos los empleados.
  • Carta de despido firmada por el empresario: Para garantizar la autenticidad y manifestar de manera clara la voluntad del empleador, la carta de despido debe ser firmada por el empresario.

¿Cómo comunicar un despido disciplinario?

Como mencioné anteriormente, el despido disciplinario debe cumplir con una serie de requisitos formales. Lo primero es investigar a fondo los motivos que justifiquen este tipo de despido. Una vez confirmes que es procedente, deberás seguir los siguientes pasos:

Audiencia previa al despido disciplinario

Como te he mencionado varias veces (¡y es que es súper importante!), antes de la carta de despido, debes dar al trabajador la oportunidad de defenderse mediante una audiencia previa.

Fue gracias a la sentencia del Tribunal Supremo del 18 de noviembre que la audiencia previa pasó a ser obligatoria para todos los trabajadores. Si no se lleva a cabo y el trabajador lo reclama, el despido será considerado improcedente.

En resumen, un despido disciplinario sin la debida audiencia previa será calificado como improcedente. Sorry, not sorry.

Carta de despido

El siguiente paso es comunicar el despido por escrito al trabajador. En la carta de despido disciplinario debe quedar claramente detallado los hechos que motivan la decisión, de manera lo más específica posible, así como la fecha en la que el despido tendrá efectos.

Si no se cumple con este requisito, el despido podrá ser considerado improcedente, y no se podrá corregir el incumplimiento, lo que obligaría a la empresa a proceder con un nuevo despido.

Sin embargo, en algunos casos, como el resuelto por el Tribunal Superior de Justicia de Extremadura en su sentencia del 27 de febrero, las comunicaciones tardías —como en el caso de llamar repetidamente al extranjero con el móvil de la empresa— no dieron lugar a un despido improcedente. La Sala consideró que el error podría corregirse, y que el despido debía tener efectos desde la fecha de su comunicación. Esta sentencia es útil si te encuentras con problemas en la notificación del despido.

Recuerda no bastará con enviar una carta notificando el despido, sino que la carta o comunicación deberá cumplir con una serie de requisitos formales para que sea considerado conforme al derecho.     

Comunicar la baja tras despido a la TGSS

El último paso es comunicar el despido del trabajador a la Tesorería General de la Seguridad Social. Para ello, se ha habilitado un procedimiento «de urgencia o de tramitación preferente», en el que el acto de la vista debe fijarse dentro de los cinco días siguientes a la admisión de la demanda, y la sentencia debe dictarse en un plazo adicional de cinco días, tal y como establece el artículo 103 de la Ley de la Jurisdicción Social.

Llegados a este punto, es normal que puedas ver este tipo de despido como un lastre más que como una ayuda, pero para eso están los asesores expertos de Rafael Marquina & Asociados. Ellos podrán ayudarte con ese trabajador que te da tantos quebraderos de cabeza y además, sin riesgo a sufrir ninguna de las consecuencias que te comento a continuación. Pide información ahora sin ningún tipo de compromiso.

Consecuencias del despido disciplinario

Para las empresas, un despido disciplinario puede implicar el riesgo de enfrentarse a una demanda si se declara improcedente. Pero no te preocupes, si sigues al pie de la letra los consejos que te he dado, es muy poco probable que eso ocurra. Si, por mala suerte, los tribunales determinan que el despido es improcedente, tendrás que elegir entre readmitir al trabajador o indemnizarlo… y la verdad, no sé cuál de las dos opciones es peor.

Por otro lado, el empresario también podría enfrentarse a una demanda por parte del trabajador solicitando la nulidad del despido por diversas causas. En este caso, las consecuencias serían readmitir al trabajador y pagarle todos los salarios que dejó de percibir, además de una indemnización por daño moral.

Aparte de las consecuencias legales, los despidos disciplinarios pueden tener efectos negativos en el ambiente laboral, generando desconfianza o miedo entre tus empleados, lo que puede afectar la moral y la productividad. Así que, antes de tomar esta decisión, ten mucho ojo y asegúrate de que todo esté bien fundamentado.

Ejemplos de despido disciplinario

Existen muchos ejemplos de despido disciplinario en cuento a sentencias se refiere, te voy a dejar algunas para que termines de entender en qué consiste este tipo de despido.

Sentencia Social 1805/2024 Tribunal Superior de Justicia de Asturias, Noviembre 2024

En esta sentencia el Tribunal validó un despido disciplinario al confirmar que el trabajador cometió faltas graves. Destaca que es crucial justificar correctamente el despido, ya que si no se siguen los procedimientos legales adecuados, este podría considerarse improcedente. La sentencia subraya la importancia de cumplir con los requisitos legales al aplicar un despido disciplinario para evitar problemas.

Sentencia Social 634/2024 Tribunal Superior de Justicia de Canarias, Julio 2024

En este caso, la empresa despidió al trabajador por incumplir cláusulas del contrato sobre movilidad laboral. La corte analiza la antedatación de la carta de despido y los efectos de no cumplir con los requisitos formales en un despido. Además, subraya que si no se siguen los procedimientos adecuados, el despido puede considerarse improcedente, como ya te avisé antes hay que tener muchísimo cuidado.

Sentencia Social 776/2024 Tribunal Supremo, Mayo 2024

La Sentencia Social 776/2024 del Tribunal Supremo analiza un caso de despido disciplinario durante un proceso de incapacidad permanente. El tribunal desestima la demanda de revisión, considerando que la ocultación de la incapacidad no constituye fraude procesal. Además, se señala que la demanda fue presentada de forma extemporánea y sin haber agotado los recursos disponibles. Esta sentencia refuerza la importancia de cumplir con los plazos y procedimientos adecuados al impugnar un despido.

Te recuerdo que para que no te veas en problemas, lo mejor es que te asesoren profesionales como los de Rafael Marquina & Asociados. Tienes todo el derecho del mundo a utilizar el despido disciplinario, pero cúbrete la espalda para no verte delante de un juez.

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¿Puedes crear una SL sin trabajadores?

¡Ay, la vida del autónomo! Cuando montas una empresa y casi sin saber cómo, te acabas dando de bruces con temas legales y administrativos que nunca pensaste que tendrías que resolver.

Una de las dudas más frecuentes entre los emprendedores es: ¿puedo montar una Sociedad Limitada sin trabajadores? 🤔

Estas en el artículo correcto, porque te voy a disipar esa duda en un pispas. ¡Sigue leyendo! 

¿Es posible crear una Sociedad Limitada sin trabajadores?

Te doy la respuesta rápida: sí, puedes constituir una Sociedad Limitada (SL) sin trabajadores, peeerooo, y aquí es donde tienes que prestar especial atención, no puedes mantenerla de forma indefinida si nadie está dado de alta como autónomo o trabajador.

Dar de alta una SL en España es fácil y flexible, lo que la convierte en un tipo de empresa muy interesante para emprender un negocio. 

La ley permite que la Sociedad Limitada esté constituida por una sola persona, el socio, y no exige que haya trabajadores dados de alta desde el primer minuto de tu empresa (aquí entra en juego la Sociedad Limitada Unipersonal, pero eso te lo cuento más adelante).

Así, puedes darte de alta como administrador, reflejarlo en los estatutos, hacer la escritura pública en notaría, inscribir tu Sociedad en el Registro Mercantil y conseguir el NIF de la empresa. Todo eso sin haber contratado a nadie.

Ahora vamos a ver dónde se complican un poco las cosas.

¿Qué pasa después de constituir una Sociedad Limitada sin trabajadores?

Como te he adelantado al principio del artículo, una Sociedad Limitada no puede mantenerse en el tiempo sin nadie trabajando en ella. 

Si hay actividad de venta, servicios o facturación alguien debe estar haciéndola, ¿no te parece? Pues según la Administración, esa persona debe estar dada de alta en la Seguridad Social como trabajador de la empresa.

Por lo general, en los primeros tiempos de un negocio los que suelen hacer esas tareas son los socios. Ya conoces la situación: montas una Sociedad Limitada y eres a la vez el socio y el administrador

En este caso, tienes que darte de alta en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA) porque, aunque trabajes para tu propia empresa, esta actividad la haces de forma habitual, personal y con el fin de obtener beneficios.

Entonces, ¿tienes que pagar autónomos si creas una Sociedad Limitada?

Aquí es donde vienen habitualmente las dudas. Hay personas que creen erróneamente que al crear una Sociedad Limitada sin trabajadores no tienen por qué pagar la cuota de autónomos. 

Pero ya sabes que en este país no nos libramos de abrir la cartera a la hora de emprender. Según la ley, si estás trabajando en tu empresa debes cotizar como autónomo.

Hay excepciones por las que puedes evitar pagar autónomos desde el primer momento:

  • Si tu Sociedad aún no tiene actividad.
  • Si simplemente eres socio capitalista y no trabajas de forma habitual en la empresa.
  • Si eres administrador, pero no cuentas con más del 25 % del capital social, es decir, no tienes el control efectivo del negocio.

¿Qué es más interesante una Sociedad Limitada sin trabajadores o ser autónomo?

Viendo que tienes que pagar la cuota igualmente, es fácil pensar que tal vez lo mejor sea dejarse de líos y hacerse autónomo directamente. A la hora de escoger debes tener en cuenta varios factores:

  • Los ingresos que planeas tener. Si crees que no vas a facturar mucho, puedes quedarte siendo autónomo, pero si prevés que vas a llegar a los 40.000-50.000 € anuales, te compensa a nivel fiscal crear una SL.
  • La responsabilidad que quieras adquirir. Ante problemas que puedan surgir, el autónomo responde con su patrimonio personal, mientras que en la SL la responsabilidad se limita al capital social de la empresa.
  • Si cuentas con socios. Si en el proyecto estáis varias personas, con una SL tienes una estructura más clara a la hora de repartir funciones y beneficios que si sois varios trabajadores individuales.
  • Transmitir mayor confianza o profesionalidad. Una SL es una empresa conocida y consolidada lo que puede ser beneficioso a la hora de relacionarse con otras empresas y crecer.

¿Qué es una Sociedad Limitada Unipersonal?

Una Sociedad Limitada Unipersonal (SLU) es un tipo de Sociedad Limitada en la que solo hay un socio.

Este tipo de empresa puede crearse desde el primer momento como unipersonal o la puedes transformar más adelante si en algún punto de la vida de la empresa solo queda un socio.

La Sociedad Limitada Unipersonal comparte las mismas características que la Sociedad Limitada. Es decir:

  • La responsabilidad es limitada.
  • El capital social mínimo es de 3000 €.
  • A nivel contable debe llevar los libros de: inventarios, cuentas anuales, registro nivel de operaciones y registro de contratos.
  • El socio de la empresa es el que preside la junta general y debe firmar el acta en el que se reflejan las decisiones tomadas.
  • La actividad tributa bajo el impuesto de sociedades.
  • En toda su documentación debe figurar su denominación social.

Como diferencia, la Sociedad Limitada Unipersonal solo tiene un socio y su denominación social tiene que ser la de SLU o SRLU. (Sociedad de Responsabilidad Limitada Unipersonal).

La gran ventaja de la Sociedad Limitada Unipersonal es que te ofrece una forma jurídica adecuada a tu situación de crear una empresa para ti solo con ventajas fiscales que, además, te ayuda a proteger tu patrimonio.

Como ves, sí que puedes constituir una Sociedad Limitada sin trabajadores, pero alguien tiene que estar dado de alta y asumir las funciones de gestión y administración de la empresa. 

Si decides ser tú, puedes elegir el modelo de Sociedad Limitada Unipersonal. Lo más importante a la hora de seleccionar tu forma jurídica es valorar los pros y los contras de cada una de ellas y tener en cuenta las características propias de tu negocio. 

Si ves que todo esto es muy lioso, déjate de quebraderos de cabeza y confía todos estos procesos a Rafael Marquina & Asociados. Conociendo bien tu empresa, buscaremos la mejor forma jurídica para ti y te ayudarán a optimizar la gestión de tu negocio desde el principio.

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¿Qué es y cuánto dura el periodo de prueba de un contrato?

Tu negocio sube como la espuma y te ves en la necesidad de contratar empleados, ¡Enhorabuena!

Ahora toca encontrar al empleado ideal para dejar en sus manos tu preciado negocio, y aquí es donde entra en juego el periodo de prueba de un contrato.

¿No sabes lo qué es? Coge papel y boli porque te lo voy a explicar todo lo que necesitas saber 😎

¿Qué es el periodo de prueba?

Es un periodo que el empleador y el trabajador acuerdan de manera voluntaria. Durante este, el trabajador estará desempeñando las funciones por las que se le ha contratado, pero aún no es seguro al 100% que continúe trabajando en la empresa llegue el momento acordado.

Este período está regulado legalmente en el artículo 14 del Estatuto de los Trabajadores

Y ¿qué quiere decir que es un pacto voluntario?

Pues que para que se lleve a cabo tienen que estar de acuerdo las dos partes, el trabajador y el empleador. Pero, también implica que:

  • Durante el tiempo de prueba cualquiera puede dar por finalizado la prueba y el contrato.
  • Si se termina la prueba, para que el contrato se consolide, también tienen que estar de acuerdo ambas partes

¿Para qué sirve el periodo de prueba?

En este caso, el período de prueba te puede resultar muy útil, puesto que te permite:

  • Evaluar si el trabajador es idóneo antes de confirmar definitivamente el contrato.
  • Verificar si el trabajador tiene todas las habilidades y conocimientos que dijo durante el proceso de selección.
  • Reducir el riesgo de equivocarte, porque asegurarte de que ese trabajador es justo lo que necesitas para tu negocio puede ahorrarte problemas y costes por indemnización si más adelante tienes que prescindir de él.
  • Hacer la contratación más flexible, ya que durante ese tiempo el trabajador puede adaptarse mejor al puesto que si se incorpora directamente.

¿Cómo se regula y en qué tipos de contrato se puede incluir?

Al decir que el pacto del periodo de prueba es voluntario, estamos señalando que este puede existir o no.

En el caso de que finalmente sí se lleve a cabo, se tiene que cumplir lo siguiente:

  • Que figure de manera expresa en el contrato, nada de dar por hecho aunque sea de manera verbal.
  • Que se acoja a los términos señalados en el Estatuto de los Trabajadores y/o el convenio colectivo que se aplica.
  • Que ambas partes respeten los términos acordados, sin trampas ni abusos.

Y la siguiente cuestión es: ¿en qué contratos se puede incluir?

El período de prueba se puede incluir dentro de los siguientes contratos:

  • El contrato indefinido:  cuando en el contrato no existe una fecha de finalización del mismo y el trabajador realizará sus funciones de manera continua a lo largo del tiempo.
  • El contrato temporal: cuando el contrato tiene una duración determinada, por ejemplo, en el caso de una sustitución o cuando se necesita un refuerzo puntual.
  • El contrato de formación o prácticas: para los estudiantes o recién titulados dentro de una empresa relacionada con sus estudios, como parte de ellos o para tener un primer contacto con el mundo laboral.

Sea cual sea el caso, si estás en alguna de estas situaciones, asegúrate de que el período de prueba de tu contrato es legal revisando tanto el estatuto de los trabajadores como tu convenio.

Pero, ¿Cuál es el periodo de prueba en un contrato indefinido? ¿Y en uno temporal? Vamos a ello.

¿Cuánto dura el período de prueba de un trabajo?

El tiempo que dure el periodo de prueba no es igual para todos. Va a depender del tipo de contrato, del puesto de trabajo y de lo que diga el convenio colectivo.

Además, no olvides que existen límites máximos legales. Es decir, no podrás sobrepasar ni prorrogar el periodo de prueba. Su duración, según el tipo de contrato, es:

  • 6 meses → Para técnicos titulados en contratos indefinidos.
  • 2 meses → Para el resto de trabajadores con contrato indefinido.
  • 1 mes → Para contratos temporales de menos de 6 meses (salvo que el convenio diga otra cosa).
  • Prácticas y formación →  Se puede establecer un periodo de prueba algo más corto que en el resto de contratos. Suele durar entre 1 y 2 meses.

¿El periodo de prueba se paga?

Sí, se paga. Al estar realizando funciones de las que te beneficies, debe de ser pagado.

Además, tendrá los mismos derechos que cualquier otro de tus trabajadores:

  • Mismo salario por las mismas funciones.
  • Cotización a la Seguridad Social.
  • Vacaciones en el periodo de prueba: el trabajador podrá disfrutarlas si continúa trabajando o cobrarlas en caso de no hacerlo.
  • Se generan pagas extra y antigüedad.
  • Derecho al finiquito con los mismos conceptos, aunque no a tener una indemnización.

¿El periodo de prueba es obligatorio?

No, el periodo de prueba no es obligatorio. Ten en cuenta que es un pacto voluntario, por lo que no existe legislación que obligue a introducir este periodo en los contratos que hagas 🙌

¿Qué ocurre cuando se termina el período de prueba?

Cuando se termina el período de prueba pueden suceder 2 cosas:

  • Que el trabajador continúe porque os habéis adaptado y estáis contentos el uno con el otro.
  • Que alguno de los dos decida no continuar con la relación laboral.

En el caso de no continuar en la empresa, precisamente por el propio espíritu del acuerdo del período de prueba:

  • No hace falta justificar el despido por parte del empleador, aunque sí emitir una carta de no superar el periodo de prueba.
  • No hay indemnización porque se ha realizado de manera voluntaria, ambos sabían a lo que se exponían.
  • Sí que tienen que liquidarse las cantidades generadas con el finiquito: días trabajados, pagas extras, vacaciones…
  • Genera derecho al paro, porque este tiempo se suma a todo lo trabajado anteriormente siempre que el trabajador:
    • Haya trabajado como mínimo 360 días durante los 6 años anteriores.
    • No haya cobrado la prestación antes.
    • ¡Ojo! Si se va él, no computa para paro.

Motivos de no superar el periodo de prueba

Hay muchas razones por las que no se pueda superar un periodo de prueba, no tiene por qué significar que el empleado no lo haya hecho. También influyen otros elementos como:

  • Bajo rendimiento: su trabajo es bueno, pero no tiene el rendimiento que necesitas.
  • Falta de adaptación al puesto: sobre el papel tiene todos los requisitos, pero en la práctica le falta adquirir algunas capacidades.
  • Incumplimiento de horarios: si llega tarde siempre o casi siempre o sale antes de finalizar tu jornada.
  • No termina de encajar bien con el resto del equipo: por lo que la marcha en general se resiente.
  • Es poco colaborador o le falta actitud: a veces una buena predisposición ayuda a integrarte mejor en el trabajo y aprender más rápidamente lo que necesitas.

Esto también puede suceder al revés, es decir, que el trabajo no era lo que el candidato esperaba y que no le compense continuar en tu empresa.

De todas formas, legalmente no es necesario que expliques el porqué, pero es algo que siempre se agradece.

Utilizar el período de prueba como parte del proceso de selección de tus empleados puede ser algo muy ventajoso, pero tampoco abuses de esto contratando trabajadores sin ton sin son y dando el “no supera” antes de formalizar el contrato de verdad 😜

Si tienes cualquier duda sobre lo que supone el período de prueba dentro de un contrato, no dudes en ponerte en contacto con una asesoría experta. En Rafael Marquina & Asociados te lo explican todo bien clarito y sin letra pequeña.

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¿Cómo registrar un nombre comercial? | Paso a paso

Cuando decides emprender, uno de los pasos más emocionantes es darle nombre a tu negocio.

No es una tarea sencilla, tienes que encontrar el nombre perfecto y además, poder utilizarlo legalmente.

Encima, el proceso del registro del nombre comercial puede ser un poco lioso. Pero no te preocupes, en este post te voy a explicar todo lo que necesitas saber para que no tengas ninguna duda. ¡Anota lo más importante!

¿Qué es el nombre comercial de una empresa?

El nombre comercial de una empresa es la denominación que se utiliza para identificarla en el mercado y diferenciarla de otras del mismo o de distinto sector.

Cuando elijas el nombre comercial de tu empresa debes pensar que tiene que transmitir la esencia y los valores de tu negocio.

Además, es parte de la estrategia de marketing, por lo que debe de ser coherente, reconocible y tener la capacidad de atraer al público.

Cuando hayas encontrado el nombre perfecto para tu negocio, debes registrarlo para contar con protección legal, evitando confusiones e impidiendo a otros utilizarlo sin permiso.

Pero, ¿cómo puedes registrar un nombre comercial?

En España es un proceso bastante sencillo. Eso sí, asegúrate de hacerlo bien porque contar con tu nombre comercial registrado hará que tu negocio esté más seguro y se encuentre bien posicionado para crecer y destacar entre tu competencia.

Diferencia entre marca y nombre comercial

Uno de los errores más comunes que se suele cometer es confundir los términos de “marca” y “nombre comercial”, aunque se refieren a conceptos distintos.

La marca es un signo distintivo que identifica los productos o servicios que ofrece una empresa en el mercado. Puede estar formada por logotipos, palabras, símbolos o combinaciones entre ellos. El objetivo de la marca es hacer que se distingan los productos o servicios de un negocio frente a los de la competencia.

Por otro lado, un nombre comercial, según el Ministerio de Trabajo, sirve para “identificar las actividades que desarrolla una empresa en el tráfico mercantil y diferenciarla del resto de empresas del mismo o diferente sector”.

Para que lo tengas más claro: el nombre comercial es lo que identifica a la empresa, y la marca es lo que identifica al producto o servicio que ofrece.

Por ejemplo: Inditex S.A. es el nombre comercial de la empresa, pero Zara es una de sus marcas más reconocidas de moda.

Puedes registrar una marca a nivel nacional, comunitario dentro de la Unión Europea o internacional.

En el caso del nombre comercial, solo puedes registrar el nombre de la empresa país por país y siguiendo las normas establecidas por cada Estado.

¿Qué hay que hacer antes de registrar un nombre de empresa?

Antes de explicarte cómo registrar tu nombre comercial, tenemos que ver algunos pasos previos que tienes que dar para asegurarte de que haces bien las cosas.

  1. Piensa un buen nombre para tu empresa. Haz que sea original, que te guste y te represente.
  2. Investiga si el nombre comercial está ya registrado. Para ello puedes acceder a la base de datos de la
  3. Comprueba si el dominio online que quieres utilizar está disponible. En el caso de querer contar con presencia online, tienes que verificar que esa dirección web no está ya en uso. Así podrás mantener la coherencia en el nombre entre tu empresa física y online.
  4. Asegúrate de que el nombre sea el adecuado. Es decir, que no tenga connotaciones negativas, que no sea demasiado genérico, que no dé pie a error o, en el caso de que creas que puedes llegar a operar internacionalmente, que no sea problemático en otros idiomas.

Una vez dados estos pasos es el momento de ver cómo registrar un nombre comercial en España.

¿Cómo registrar un nombre comercial en España?

Puedes acudir presencialmente a la oficina de la OEPM en Madrid, o en algunos registros oficiales autonómicos; o elegir la vía online.

En este punto te dejo el paso a paso de cómo registrar el nombre comercial de tu empresa a través de internet:

1º Entra a la web de la OEPM para hacer el registro de marcas y patentes. Accede al apartado de “Sede Electrónica” y despliega las pestañas hasta llegar a la de “Solicitud de marca o nombre comercial”.

2º Introduce los datos de identificación y contacto de la persona que lo solicita (tú o un representante, como puedes ser Rafael Marquina & Asociados).

3º Señala la información del signo distintivo que quieres registrar. Puedes seleccionar diferentes opciones como si tu nombre comercial incluye elementos gráficos o sonoros.

4º Haz un listado de los productos o servicios para los que quieres que se registre tu nombre comercial. Ojo, porque según la selección que hagas estarás más o menos protegido. Para indicar el uso que vayas a darle a tu nombre se utiliza la Clasificación Internacional de Niza. 

5º Adjunta la documentación necesaria. Si necesitas aportar alguna información, como la autorización en el caso de que sea un representante el que esté haciendo el trámite por ti, puedes añadirla en formato pdf en este punto.

6º Revisa bien el borrador de la solicitud. Comprueba que no hay ningún error a la hora de escribir tu nombre comercial o con los elementos que lo componen.

7º Haz el pago de la tasa correspondiente. El registro de nombre comercial tiene una tasa asociada. Te contamos cuánto cuesta registrar una marca o un nombre comercial en el siguiente punto de este artículo.

8º Descarga el justificante de la solicitud. En él aparece un número de identificación, la fecha y hora de la presentación.

Después de estos pasos ya solo te queda esperar a que la OEPM procese tu petición.

Los plazos pueden llegar a tardar varios meses, pero, una vez aprobado, tu nombre comercial estará oficialmente registrado. Así, tendrás el derecho exclusivo de uso en todo nuestro país durante 10 años, renovable cada 10 años.

¿Cuánto cuesta registrar una marca o un nombre comercial?

Vamos a ponernos serios porque toca hablar de dinero. Los precios publicados por la Oficina Española de Patentes y Marcas para la solicitud de marca o nombre comercial desde el 1 de enero de 2025 son:

En el caso de acudir presencialmente a la oficina:

  • Primera clase de actividades: 150,45 €.
  • Segunda clase y cada sucesiva: 97,48 €.

Si prefieres realizar la solicitud vía web

  • Primera clase de actividades: 127,88 €
  • Segunda clase y cada sucesiva: 82,84 €.

Consulta las diferentes tarifas en esta publicación de la OEPM.

Recuerda que con este pago tienes cubierto el derecho de uso durante 10 años tras los cuales podrás renovar por otros 10 años más pagando la correspondiente tasa.

Ya ves que el proceso de cómo registrar un nombre comercial en España no tiene mucha complicación, pero sí que requiere que tengas las cosas muy claras y que prestes atención en cada punto.

Si quieres asegurarte de que las cosas están bien hechas, cuenta con la ayuda experta de Rafael Marquina & Asociados para que hagan todo por ti. Ahorra tiempo, dinero y posibles quebraderos de cabeza sabiendo que los papeleos de tu empresa están en buenas manos. Y ahora que ya tienes nombre de empresa… ¡Empieza la aventura de emprender!

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Autónomo desplazado | Requisitos y obligaciones

Sea por el motivo que sea, el que más y el que menos se ha planteado irse a vivir a otro país. Y aquí viene la buena noticia: Si eres autónomo, ¡es posible!

Con la figura del autónomo desplazado podrás irte a cualquier país de la UE, de forma temporal, y seguir ganando dinero con tu trabajo. Pero, todo tiene su miga…

¿Qué es un autónomo desplazado?

Un autónomo desplazado es aquel trabajador por cuenta propia que, estando dado de alta en el RETA, desarrolla su actividad de forma temporal en el espacio económico de otro país de la UE o en Suiza.

Las razones pueden ser muchas, pero los requisitos y obligaciones que debe de cumplir el autónomo desplazado extranjero son las mismas.

Requisitos para ser autónomo desplazado

El requisito principal y más importante es a la vez el más lógico. Para ser un autónomo desplazado es imprescindible estar dado de alta en el RETA.

El resto de requisitos puede variar según el país de destino, por eso te animo a comprobarlo por ti mismo en las respectivas páginas gubernamentales de cada país, aunque existen una serie de requisitos comunes que pueden servirte como guía básica:

  • Verificar si necesitas un visado y/o permisos de trabajo, ya que en algunos países es esencial para trabajar en ellos siendo extranjero.
  • Registrarte como autónomo en el país de destino, a parte de ser un requisito esencial, también es un paso del proceso.
  • Cumplir todas las obligaciones fiscales y laborales. Aunque los autónomos desplazados conserven la algunos aspectos de las obligaciones fiscales y laborales de España, es muy importante estar informado de cuáles son las obligaciones en estos ámbitos del país de destino para no meter la pata.
  • Contar con un seguro de responsabilidad civil y médico, porque no se sabe qué puede pasar estando en el extranjero, y así estarás más tranqui.
  • Llevar contigo toda la documentación necesaria, copias del contrato de trabajo, del alta en el RETA, diplomas, certificados y todo aquello que puedan solicitarte.

Cuánto tiempo puede estar un autónomo desplazado

Por supuesto que no puedes pasarte toda la vida viviendo en Alemania y tener las ventajas del autónomo desplazado extranjero. Todo tiene un límite y en este caso es de 12 meses, aunque podrás solicitar una prórroga de otros 12 meses.

Para solicitar esta prórroga tendrás que solicitarlo a través del formulario A1 «Prórroga de desplazamiento o de actividad no asalariada» a la Subdirección General de Afiliación, Cotización y Gestión del Sistema RED de la Tesorería General de la Seguridad Social o a la institución pertinente del país de destino.

Y eso no es todo, además puedes hacer una segunda solicitud de la prórroga si necesitas más tiempo de otros 12 meses. Para ello, deberás presentar el modelo TA.300 «Solicitud de información sobre la legislación de Seguridad Social aplicable» en la Tesorería General de la Seguridad Social. No te olvides del nombre de este modelo, porque más adelante hablaremos de él y verás que es muy importante.

Esta regla se da cuando hablamos de un país de la UE o de Suiza, pero qué pasa con otros países. Pues resulta que cada uno tiene una normativa específica, por ejemplo en Australia podrás estar hasta 5 años mientras que en Paraguay el límite es de 2 años. Si necesitas más información sobre esto, puedes consultarlo en el modelo TA. 300.

Obligaciones fiscales y laborales del autónomo desplazado

Aunque pueda sonar muy bien eso de vivir fuera de España siendo autónomo, antes de tomar una decisión debes saber bien cuáles son tus obligaciones para poder tomar una decisión informada, porque después vienen los arrepentimientos y estando lejos puede hacerse todo un poco cuesta arriba.

Seguridad Social para autónomos desplazados

Como ya te he comentado, el requisito principal para ser un autónomo desplazado es estar dado de alta en el RETA, por lo que si has decidido irte a vivir al país de tus sueños deberás, sí o sí, notificarlo a la Seguridad Social.

Para ello, se utiliza el modelo TA. 300 que te mencioné antes. Además, la Seguridad Social te solicitará tener el vigor la tarjeta sanitaria europea, por lo que pueda pasar.

Cotización del autónomo desplazado

Todos sabemos que la Agencia Tributaria no se anda con chiquitas y menos cuando hablamos de fraude, por eso tu cotización como autónomo desplazado estará limitada a un año.

Para resolverlo tienes dos opciones, o cotizar en el país de destino y darte de alta como autónomo allí lo que es sinónimo de papeleo; o solicitar la prórroga de la que te hablé antes, más papeleo.

Con la Agencia Tributaria todo va a ser papeleo, por eso lo mejor es que cuentes con profesionales que puedan ayudarte como los asesores de Rafael Marquina & Asociados, que tienen una basta experiencia en estos temas. Gracias a ellos podrás olvidarte de tanto trámite y centrarte en lo importante: tu negocio 

Recuerda que, aunque residas fuera de España, tu domicilio fiscal deberá seguir estando en territorio español para seguir tributando aquí.

Para conservar tu domicilio fiscal deberás de cumplir los siguientes requisitos:

  • Tener el núcleo o base de actividad en España.
  • Estar más de 183 días en el país.
  • Estar casado y que esa persona viva en España.
  • Tener hijos y que residan en el territorio nacional.

Si no cumples ninguno de estos requisitos se considerará que vives en el país al que hayas decidido desplazarte, y por lo tanto deberás tributar allí, así que OJITO.

El IVA para un autónomo desplazado

En el caso de que tengas el domicilio fiscal en España los gastos con IVA extranjero se contabilizan como gastos por el todo, y debes incluirlos en tu Declaración de la Renta.

Si por el contrario, has dejado de tributar en España porque no cumples con los requisitos anteriores, deberás consultar la legislación del país de destino. Además, deberás de estar dado de alta en el ROI, pudiendo disfrutar de la exención del IVA en tus operaciones con negocios de la UE.

Cómo solicitar ser autónomo desplazado

Una vez sabiendo tus obligaciones y con el país de destino más que decidido, el siguiente paso es solicitar la situación de autónomo desplazado a la Seguridad Social. Los pasos a seguir serán los siguientes:

  • Cumplimentar y entregar el formulario TA. 300. Como ya te comenté antes, este formulario será esencial para poder realizar tu actividad como autónomo desplazado extranjero. En él te pedirán tus datos, el tipo de actividad que llevas a cabo, datos del desplazamiento y el domicilio al que mandar las notificaciones.
  • Cumplimentar y entregar el formulario A1 para autónomos desplazados. Una vez que te aprueben el TA. 300, te proporcionarán este nuevo formulario para justificar que cotizas en España mientras estás en otro país.

¡Ser autónomo desplazado es así de sencillo! 

Con algo de organización y paciencia, podrás cambiar el clásico “¿Dónde trabajas?” por un “¿Desde qué país lo haces?”. Simplifica los trámites, deja atrás el estrés y prepárate para disfrutar de esta nueva experiencia. 

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¿Dejar morir una sociedad limitada o liquidarla?

Hay veces que, por desgracia, el negocio no da para más y te das cuenta de que mantener las puertas abiertas ya no tiene sentido.


En ese momento tienes que plantearte la pregunta: ¿es mejor dejar morir una sociedad limitada o liquidarla?

En este post te vamos a hablar con claridad de las implicaciones legales y económicas que tiene cada una de estas opciones para que elijas el camino correcto 😥

¿Qué implica dejar morir una sociedad limitada?

Cuando hablamos de “dejar morir una sociedad limitada”, nos referimos a que su labor se paraliza.

La sociedad se abandona sin actividad, se suspende todo tipo de ingresos y se dejan de presentar las cuentas anuales. Pero, sin liquidarla ante notario y cerrarla formalmente en el Registro Mercantil. 

Por así decirlo, dejas la sociedad en una especie de limbo legal y administrativo en el que no se ha disuelto, pero tampoco se le presta mucha atención. 

Y, ¿por qué se hace esta práctica? 🤔

En muchas ocasiones, ninguno de los socios quiere encargarse de cerrarla o hacer frente a los trámite y gastos que conlleva una disolución. En otras, puede deberse a que, aunque en ese momento la empresa no sea rentable, sí que pueda reactivarse en el futuro y se pueda ahorrar los trámites de apertura.

Aunque a primera vista dejar morir una sociedad limitada pueda parecer sencillo, lo cierto es que para llevarlo a cabo deberás hacer varios trámites para evitar multas o te cierren la empresa.

¿Qué es la liquidación de una sociedad?

Liquidar una sociedad significa su cierre definitivo y de forma legal. El proceso conlleva varios pasos y trámites:

  1. Es necesario celebrar una junta general de socios en la que se acuerde la disolución.
  2. Se debe nombrar un liquidador o liquidadores, que suplanta a los administradores, notarios y abogados y se encarga de las gestiones.
  3. Hay que pagar las deudas pendientes y repartir el patrimonio entre los socios, si es que lo hay.
  4. Acudir al Registro Mercantil para darla completamente de baja.

La liquidación de una sociedad requiere más trabajo y costes asociados, como de notaría o gestoría, pero es la forma legal y más segura de poner fin a una sociedad evitando problemas futuros.

¿Cuánto puede estar una sociedad limitada sin actividad?

En el caso de que decidas ahorrarte los trámites, el plazo máximo para dejar tu sociedad limitada sin actividad es de un año.

Durante este tiempo, los administradores pasan a convertirse en los responsables totales de los movimiento realizados por la empresa.

Aunque, hay una forma de sortear ese plazo de un año para dejar inactiva la sociedad limitada: cumplir con algunas obligaciones (te lo cuento en el siguiente apartado 😉).

👉 Ten en cuenta esto: Estando la sociedad limitada sin actividad puedes acumular deudas con la Seguridad Social o Hacienda, por no estar presentando impuestos, aunque estén a cero.

Y no solo eso, podrás acumular recargos, intereses u órdenes de embargo que pueden llegar hasta los socios administradores si la Agencia Tributaria considera que hay negligencia o mala fe con vuestras acciones.

También es posible que se impongan bloqueos en el registro o que Hacienda te cierre el negocio definitivamente, algo que haría muy difícil volver a reactivar la empresa.

Entonces, ¿Cuáles son las obligaciones para cerrar una SL sin deudas?

Como te comentaba antes, tendrás que cumplir con algunas obligaciones jurídicas y mercantiles para proceder a la liquidación o para dejar morir una sociedad limitada.

Si decides dejar morir tu sociedad son:

  • Comunicar a la Agencia Tributaria que la sociedad está inactiva. Tendrás que completar el modelo 036 y marcar la casilla 140 «Dejar de ejercer todas las actividades empresariales y/o profesionales (personas jurídicas y entidades, sin disolución. Entidades inactivas» y 141 «Fecha efectiva del cese”.

El administrador contará con un lapso de 30 días desde el cese definitivo de la actividad para presentar esta actualización de los datos ante Hacienda.

  • Declarar el impuesto de sociedades. Una empresa inactiva no tiene que presentar las declaraciones mensuales, trimestrales y anuales de IVA, pero sí la declaración por el impuesto de sociedades. Así, cada año, la persona jurídica encargada deberá presentar el modelo 200 y marcar la casilla 026 “Entidad Inactiva”.

🔴 Atención: si marcas la inactividad de tu sociedad después del 1 de enero, no deberás marcar la casilla 026 porque parte del ejercicio sí que ha estado activa.

En ese caso tendrás que esperar al próximo ejercicio en el que la sociedad limitada estará obligada a realizar pagos a cuenta a pesar de su inactividad.

Hay excepciones, pero te recomiendo contar con ayuda de asesores y gestores expertos para no caer en errores a la hora de hacer los trámites 😎

 

  • Dar de baja a los administradores. Esto es dar de baja en la Seguridad Social en el régimen RETA si no realizan otra actividad. Debes tener en cuenta que si la sociedad limitada tiene deudas con la Seguridad Social o con terceros la responsabilidad de su pago pasa a los administradores.
  • Seguir llevando las cuentas anuales y la administración. Si no está liquidada, una sociedad inactiva está obligada a seguir realizando todos los trámites y exigencias como si estuviera en marcha. Para ello tendrás que tener una contabilidad activa, aunque no haya movimientos; legalizar los libros, formular las cuentas anuales y que la junta general las apruebe. Además, y muy importante, las cuentas anuales deben depositarse en el Registro Mercantil.

Liquida tu sociedad sin quebraderos de cabeza

Si no quieres seguir operando con tu empresa pero ninguno de los socios quiere encargarse de liquidarla, antes que dejar morir una sociedad limitada lo que puedes hacer es dejar todos los trámites en manos de Rafael Marquina & Asociados.

Su equipo de asesores especializados en cierres se encargará de hacer el proceso de manera correcta para evitar futuros problemas. ¡Hacer las cosas bien no tiene por qué ser costoso si cuentas con el apoyo adecuado!

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Guía del Plan General Contable para Pymes | PGC

La contabilidad empresarial puede parecer un desafío lleno de detalles y variables. Sin embargo, es crucial llevarla de forma correcta para garantizar el buen funcionamiento del negocio.

El PGC Pymes, aunque pueda sonar como un término super técnico, es esencial para gestionar adecuadamente la contabilidad de pequeñas y medianas empresas. Estas siglas hacen referencia al Plan General de Contabilidad adaptado a este tipo de negocios, que organiza las cuentas necesarias para registrar sus transacciones.

Te lo explico todo a continuación. 

Qué se considera Pyme

Vamos a empezar por lo básico, entender qué es una pyme.

Una Pequeña y Mediana Empresa (Pyme) es aquella que, al cierre del ejercicio, cumple al menos dos de estos criterios:

  • Su activo total no supera los 4.000.000 de euros.
  • Su cifra de negocios anual no supera los 8.000.000 de euros.
  • Su plantilla media durante el ejercicio no supera los 50 empleados.

Es importante destacar que cualquier empresa que cumpla estas condiciones, ya sea una persona física o jurídica, se considera una Pyme. Sin embargo, en la práctica, solemos asociar el término «Pyme» con las sociedades mercantiles, mientras que el término «autónomo» se utiliza para referirse a empresarios individuales.

¿Qué es la contabilidad aplicada para pymes? 

La contabilidad aplicada a las pymes se refiere a la establecida en el Código de Comercio, no a un simple registro de ingresos y gastos. Es obligatoria para sociedades, otras entidades jurídicas y personas físicas acogidas al régimen de estimación directa no simplificada, e implica la gestión de una serie de libros contables específicos.

La contabilidad aplicada para pymes es la metodología que utilizan las pequeñas y medianas empresas para gestionar de forma eficiente sus finanzas y asuntos fiscales.

Mediante el proceso de contabilidad se procede a registrar, ordenar y agrupar de una manera determinada todas las operaciones económicas que la persona o entidad de que se trate ha realizado en un período de tiempo concreto. 

Pero, para que se denomine contabilidad, hay que seguir unas pautas e informes determinados. Es decir, no siempre que se deja constancia de movimientos económicos se está realizando una contabilidad. 

Por ese motivo, en el ámbito empresarial y donde se realizan actividades económicas es cuando se lleva a cabo una contabilidad propiamente dicha, porque estas organizaciones llevan su contabilidad de acuerdo a lo establecido en la normativa vigente. 

¿Qué es el Plan General de Contabilidad para pymes?

El Plan General de Contabilidad para Pymes (PGC-PYMES) es un marco legal que las empresas deben cumplir en España. 

Existen dos normativas diferentes, el PGC y el específico de pequeñas y medianas empresas. Dependiendo del tipo de entidad que seas, deberás cumplir con uno o con otro. 

El PGC-PYMES es más simple y flexible que el PGC, y requiere de menos recursos para su elaboración. Ya te chivateo que si se utilizas un software adecuado, podrás hacerlo de forma sencilla. 

La normativa relacionada con el PGC para Pymes es el Real Decreto 1515/2007, de 16 de noviembre, por el que se aprueba el Plan General de Contabilidad de Pequeñas y Medianas Empresas y los criterios contables específicos para microempresas.

Estructura del plan general contable 

El Plan General Contable se estructura de la siguiente forma: 

  • Primera parte, Marco conceptual de la contabilidad. Se especifican los principios contables, los criterios que hay que seguir a la hora de registrar las partidas y los distintos elementos que forman las cuentas anuales. 
  • Segunda parte, Normas de registro y valoración para pequeñas y medianas empresas. En esta segunda parte se detallan los principios y otras disposiciones contenidas en la primera parte. También incluye criterios y reglas que se aplican a los distintos hechos económicos y diversos elementos patrimoniales.
  • Tercera parte, Cuentas anuales. Contiene, además de las normas a seguir para su elaboración, los modelos normalizados a emplear por las pequeñas y medianas empresas.
  • Cuarta parte, Cuadro de cuentas. Contiene la lista completa de las cuentas contables a utilizar.
  • Quinta parte, Definiciones y relaciones contables. En esta última parte se explica el funcionamiento de cada una de las cuentas, para qué se utilizan y dónde se encuentran dentro del balance. 

Aplicación del Plan General Contable en una pyme paso a paso

Para implementar el Plan General Contable en una Pyme, lo mejor es seguir los siguientes pasos. 

Entender el PGC-pymes

Primero, conocer la legislación vigente que hará que haya que elaborar de una forma u otra el Plan General Contable de la Pyme. 

Cuando conozcas la Ley, lo mejor es adaptar el PGC a la empresa y las particularidades que ésta tenga. Debes estar seguro de que cuentas con todos los documentos y cumples con los requisitos establecidos en el Marco Conceptual del PGC.

Implementa un software contable

Tener un programa de contabilidad puede ser una gran diferencia para tu empresa. 

Elige el que mejor se adapte a las necesidades de tu negocio y asegúrate de que el software sea intuitivo y que pueda integrarse con otras herramientas con las que ya cuentes. 

Además, en el caso del que estamos hablando, es fundamental que el programa pueda adaptarse al PGC-PYMES y que lo puedas personalizar.

Si no tienes ni la menor idea de software no pasa nada, porque para eso están los asesores de Rafael Marquina & Asociados que te ayudarán a elegir el que mejor se adapte a tu negocio. Además, te resolverán todas las dudas que tengas sobre el Plan General Contable. No dudes en contactar con ellos 

Registra las operaciones

Una vez que ya tienes instalado el programa de contabilidad, comienza a registrar todas las transacciones, facturas y recibos de manera detallada y precisa. 

No olvides asignar cada operación a su cuenta contable correspondiente.

Conciliación bancaria

Tendrás que comparar de forma regular los movimientos que tienes en los bancos con los registros contables que tienes en tu programa.

De esta forma podrás detectar cualquier diferencia y descuadre y mantener tu contabilidad correcta y al día. 

Análisis de datos

Para tomar decisiones informadas y mejorar tu negocio día a día lo mejor es apoyarse en informes. 

La contabilidad analítica, llevada cumpliendo con la normativa y con un programa adecuado para tu empresa, te ayudará a tener una visión general de todo el funcionamiento para así poder cambiar y mejorar lo que sea necesario. 

Qué es el cuadro de cuentas en el PGC Pymes

El cuadro de cuentas contiene los grupos, subgrupos y cuentas necesarios con su codificación en forma decimal y con un título expresivo de su contenido, intentando dar cabida a todas las situaciones que pueden darse en el mundo empresarial. 

Para tratar de garantizar cierta flexibilidad en la contabilidad española, no es obligatoria la numeración de las cuentas y la denominación de las mismas. Pero, eso sí, este cuadro de cuentas es una guía o referente obligado en relación con las partidas de las cuentas anuales. 

El Plan General Contable se puede descargar para poder consultar todo lo relativo a las cuentas y que te sirva de guía.